Viviendo con ELA: mi nieto amado
Hola Samuel te quiero mucho. Eres mi nieto amado:
Estas palabras son familiares para ti porque durante tu primer año de vida te lo he dicho todos los días. Te emocionas al escuchar mi comunicador repetirlas una y otra vez. Expresas tu característico grito felino de alegría acompañado de una gran sonrisa. Tanta alegría y felicidad manifestada hace que todo mi ser sienta un gozo inmenso.
Antes de que nacieras ya te amaba, tu mamá tocaba su vientre con mi mano y sentía tus movimientos. Esperé con gran ilusión tu llegada. Sabía que sería grandioso tenerte en casa. No me equivoqué e incluso faltan palabras para describir el inmenso gozo de tenerte a mi lado.
Es admirable la comunicación que existe entre nosotros. La familia es testigo de esto, pero voy a explicarte algunos acontecimientos relevantes con el fin de que sean de tu conocimiento y puedas recordarlos a través del tiempo. En tus primeros meses de vida, hemos platicado con la mirada, el corazón y la mente. Mientras nos hemos observado yo te he dicho cuán feliz estoy contigo. He sentido que tú también estás gozoso de estar con nosotros, tu familia. Durante el bautismo de la hija de la Hermana Ann tuvimos una de nuestras pláticas. El ambiente del servicio bautismal fue idóneo para tener el Espíritu entre nosotros. Estuvimos conversando por algunos minutos, hasta que me interrumpió mi hija Tav para preguntarme si hablaba contigo. Por primera vez me di cuenta de que era evidente nuestra comunicación para los demás. Todos los días desde que naciste acompañas a tu madre a atenderme y cuidarme. Es asombroso cómo pacientemente esperas que me atiendan. Observas atento cómo Daphne realiza todas las labores y, cuando Tim o Austin me cargan, tú sueles acercar tu mano para tocar mis pies. Enseguida sonríes con gran satisfacción. Tienes un pequeño corral en donde estás seguro mientras me atienden. A través de la malla podemos vernos. Cuando tu madre sale del cuarto y te sientes solo, entonces, con tu mirada me buscas. Al mirarme sonríes con evidente tranquilidad de estar acompañado. Saber que te sirvo de compañía me llena de gozo. A veces te veo y al hacer un gesto ambos sonreímos.
Ha sido muy grato ver tu crecimiento. Empezaste moviendo tu tronco, entonces te quedabas acostado sobre mi brazo. Luego, pudiste sentarte e iniciaste tu alimentación sólida. Desconociendo el método que tu mamá eligió para alimentarte, escuché que te ahogabas con la comida. Me asusté, salí en tu defensa, por lo que tu madre optó por llevarte a comer lejos de mí para no escuchar mis regaños. Cuando comenzaste a ponerte de pie apenas alcanzaba a ver tu cabeza y solo te mantenías unos minutos parado. Hoy en día brincas, giras, bailas y tu cabeza sobresale del corral. Has crecido mucho y me da gusto saber que todavía te falta más. Sigue siendo tan alegre como siempre. Para bailar mueves tus hombros, entrelazas tus manos o jalas el corral. Te gusta la música de los Ángeles Azules. Sin embargo, “Susanita tiene un ratón” y “El ratón vaquero” son nuestras canciones. Tus padres te enseñaron a estar con la cabeza inclinada y los brazos cruzados para orar. También escuchas la lectura de las escrituras y estudio de la doctrina diariamente. Tienes juguetes y libros que te ayudan a incrementar tu intelecto.
Ha sido un año de maravillosas experiencias que, si bien tú no recuerdas, yo escribo para ti. No olvides que eres mi nieto amado. Doy gracias a mi Padre Celestial por tenerte conmigo, eres la alegría en estos días de pandemia. ¡Feliz cumpleaños querido Samuel!


que bonito
ReplyDeleteThis is so beautiful. Jesus is so aware of your sweet family to send you such sunshine! I love hearing the love between your grandson and you and how you communicate. Yes, what a blessing it is to have a baby around when we are stuck inside during a pandemic. I miss seeing your family and pray you all stay well. 💓
ReplyDelete